ARTÍCULO 366.- Actuación en ejercicio del poder. Cuando un representante actúa dentro del marco de su poder, sus actos obligan directamente al representado y a los terceros. El representante no queda obligado para con los terceros, excepto que haya garantizado de algún modo el negocio. Si la voluntad de obrar en nombre de otro no aparece claramente, se entiende que ha procedido en nombre propio.
Información que encontrarás en este artículo
Análisis del Artículo 366 del Código Civil Comentado
Análisis del artículo 366 del Código Civil y Comercial de la Nación Argentina ¿Qué dice el artículo 366 del Código Civil? ¿Qué establece el art. 366 del Código Civil y Comercial de la Nación Argentina?
1. Introducción
El principio que contiene este artículo reconoce como antecedentes los arts. 1046, 1047 y 1930 a 1932 CC. los dos primeros en cuanto a las reglas generales sobre representación, y los siguientes en cuanto tratan la responsabilidad del mandatario para con los terceros con quienes contrató.
El art. 1930 CC prescribía que “contratando en nombre del mandante, no queda personalmente obligado para con los terceros con quienes contrató ni contra ellos adquiere derecho alguno personal, siempre que haya contratado en conformidad al mandato, o que el mandante en caso contrario hubiese ratificado el contrato”.
A su vez, “cuando contratase en nombre del mandante, pasando los límites del mandato, y el mandante no ratificare el contrato, será nulo, si por escrito se obligó por sí mismo, o se obligó a presentar la ratificación del mandante” (art. 1931 CC). desde otro ángulo, si existían dudas sobre si se obligó a nombre propio o del mandante, el art. 1940 CC disponía que para discernirlo “se atenderá a la naturaleza del negocio, a lo que el mandato se encargaba y a lo dispuesto en el Código de Comercio sobre las comisiones”.
2. Interpretación del Artículo 366
La actuación del representante, en los límites del poder, produce efectos que se concretan directamente en cabeza del representado. ello juega no solo en la relación representante/representado (art. 359 CCyC), sino también con los terceros, que de tal modo pueden proceder como si lo obrado por aquel hubiere sido cumplido por este.
Frente a los terceros, entonces, el representante queda eliminado de la relación, de modo que los derechos y obligaciones resultantes del acto quedan trabados entre el representado y el tercero, que por ello debe cumplirlos o puede exigirlos directamente de aquel. excepcionalmente, si el representante hubiere garantizado de algún modo el negocio (por ejemplo, si le aseguró al tercero que el representado ratificaría su actuación), quedará obligado personalmente con el tercero.
Lógicamente, como lo habitual es que las personas obren sus actos por sí, sin encomendar su realización a otro, es que, en caso de duda sobre si se está obrando a nombre propio o de otro, se presuma lo primero.